



Testimonios
Rocío es luz, calma y lealtad. Es la mano que te acompaña y legitima tus emociones cuando estás perdida. Es la mirada que reconoce tu sentir y que te da tu lugar... Estar con Rocío es disponer de un espacio para ser tú, para transitar tu emoción sin juicios de nada, de nadie... Rocío me enseñó lo que es la asertividad para hablar con los demás y el respeto para dirigirme a mí, para cuidar a mi niña interior. Me enseñó a hacer alquimia con el dolor y a validar mis emociones sin huir de ellas. Rocío es un regalo de la vida para mí. ”
Beatriz Álvarez Ortiz
Te cruzaste en mi camino en Septiembre 2019; había sufrido en Mayo de ese año un brote de la EM que me dejó muy incapacitada… Se juntaban en mí la rabia, el miedo, la ira y la frustración, no sabía cómo gestionarlas; miraba a mis hijos, a mi marido, a mi familia, a mis compañeros de trabajo deseando despertar de ese "mal sueño" y volver a mi anterior vida...
Tú me ayudaste a comprender mi situación y a aceptarla sin cuestionarme continuamente " por qué a mí me había pasado" sino "para qué"; la Susana anterior al brote, con su vida ajetreada, con luces y sombras ya no iba a regresar.....pero ya no importaba; la verdad es que he aprendido en todo este tiempo, gracias a tu ayuda, a quererme y valorarme tal y como soy, aceptando a la EM como una compañera "paralela" de viaje en mi vida y a no darle la espalda "negando su existencia", porque lo único que así conseguía era hacerme daño...
He aprendido a transitar por mis emociones dándoles validez y un espacio en mi vida... Muchas gracias Rocío por tu inestimable ayuda.....Que sepas que te siento tan cercana, que ya eres más que mi psicóloga....eres mi amiga... Un beso enorme... Seguiremos construyendo este camino juntas.”
Susana López Cotón
"Llegué hasta Rocío a través de la recomendación de mi neurólogo. Me encontraba de baja médica larga, en un momento personal y profesional muy oscuro. Muchísimos miedos, inseguridades y un bloqueo vital terrible. Me gustó su forma de trabajar, de tratar, de atenderme desde el instante cero. Sesiones libres de juicios, tratando lo que para mí es importante, haciendo ese ratito, un espacio seguro.
He aprendido a meditar, me ha recomendado lecturas valiosísimas, y muy instructivas, he reído, he llorado y siempre me he sentido muy acompañada por Rocío. Todo esto con el objetivo de ayudarme y enseñarme a construir un camino de crecimiento personal con mucha luz, un camino bonito y donde me encuentro muy cómoda. Estoy aprendiendo a escucharme, a valorarme y a agradecerme. Es un trabajo duro pero tremendamente gratificante."
Lucía Moreno
Trabajar con Rocío ha sido transformador. A través de un enfoque único, que se inspira en el viaje del héroe, su orientación no sólo me ayudó a superar la autoduda y el síndrome del impostor, me empoderó para navegar por los desafíos de la vida con una nueva resistencia haciendo que la experiencia en línea sea tan impactante y significativa como una sesión en persona.
Lo sorprendente es lo fácilmente que ella traduce este proceso transformador al ámbito en línea. Su experiencia le permite crear un espacio virtual donde el crecimiento y la curación genuinos ocurren. Su enfoque no solo es terapéutico, sino que también es un testimonio del potencial y la efectividad del apoyo en línea, haciendo que el viaje hacia el autodescubrimiento se sienta accesible y profundamente gratificante.”
Leo S.
Cuando a través de una persona muy querida por mi hijo y por mí, me presentaron a Rocío, fue ese rayito de luz que nos queda a las madres y a los padres de dar con alguien profesional, con dedicación y sabiendo conectar, en este caso, con mi hijo. Mi hijo llegaba después de un año de terapia fallida, porque nos falló desde casi el minuto uno la psicóloga que le tocó en suerte para que le atendiera, después de derivarle de un ingreso en el hospital.
Con esto quiero decir que Rocío se encontró y se enfrentó a una situación muy complicada en la que, además de su dolencia más acusada si cabe, tenía la animadversión más absoluta a recibir ningún tipo de terapia ni de ayuda por parte de ningún psicólogo/a y psiquiatra. Poco a poco, con sus idas y sus venidas como no es para menos en este tipo de dolencias, fue ayudando a mi hijo y a mí también. En lo que me ayudó a mí fue a entender qué le pasaba a mí hijo, con explicaciones sencillas y claras y, como era ese proceso de su recuperación. A tener confianza en mí, sintiéndome capaz de estar a la altura y dejar de sentir que podía volver a fallarle como madre. Y todo esto desde el cariño más absoluto, desde la calma y confianza más infinita, desde el calor de un corazón inmenso. Todo eso es lo que hizo Rocío, todo eso nos transmitió.
Jamás podré agradecer tanto bien como nos hizo y, sobre todo, cuando veo a mi hijo, desde entonces, convertirse en un niño y ahora un hombre feliz. Mil gracias y mil más.”
Teresa Cozar Gordo
Tuve la gran suerte de conocer a Rocío hace casi quince años, fue nuestra profesora durante 4 meses, de lunes a viernes, de un curso de formadora de adultos, y además de aprender increíblemente bien lo que suponía esa difícil y bonita profesión de la que no teníamos ni idea la mayoría, con teoría explicada de una forma memorable, con prácticas divertidas, serias, apasionantes y exigentes a la vez, con situaciones reales a las que nos enfrentamos y mucho más, nos ayudó a todos y a cada uno de nosotros a conocer mejor al ser humano, a nosotros mismos, a querernos y a mejorar en muchos aspectos nuestras vidas desde el trabajo de cada uno.
Amor propio, seguridad, confianza, esfuerzo, aceptación, asertividad... fueron algunos de los valores bien aprendidos e instaurados que nos regaló a cada uno sin apenas darnos cuenta, porque nada era estándar, detectaba las necesidades y posibilidades individuales, de forma muy "viva", bailando con el momento presente, los cambios que sucedían... pero también creó algo mágico y es una conexión sincera y natural de un grupo muy heterogéneo que aún perdura gracias a su magnífica profesionalidad, calidez, cercanía, ternura, respeto y verdad.
Gracias Rocío por haberte cruzado en nuestro camino y seguir ahí cerquita, caminando a nuestro lado. Es genial que haya personas y profesionales tan buenos como tú en este mundo. ¡Gracias!
Verónica F.
ROCÍO MONTEL ÁLVAREZ